La revista corporativa es el elemento más alentador para el empleado, dentro de una empresa, o debería serlo y el formato digital es lo que ahora mismo todos tenemos al alcance de la mano, lo que se lee de forma efectiva, lo que llega, y sobre todo, lo que visualmente te representa con un coste mínimo.

Por eso, una revista digital corporativa tiene que tener un cuidado diseño gráfico, unas fotografías de alta calidad, y especialmente representativas, y un texto adecuado, que sea capaz de transmitir. Todo cuidado hasta el más mínimo detalle.

Cómo diseñamos tu revista digital corporativa

El proceso inicial es el de planificación: evidentemente conocer al cliente, saber qué quiere transmitir, cuáles son sus valores, sus puntos fuertes, su filosofía, su dirección, la política empresarial… es esencial conocer al detalle al cliente y seleccionar, hacer una criba de la información que vamos a utilizar sin perder de vista su esencia y su objetivo.

Como la revista será corporativa, debemos hacernos también con una selección de fotografías que sean, a su vez, corporativas, y que muestren su marca, el logo, los colores, un grafismo que sea sencillo y a la vez impacte.

Dentro de la planificación (y por eso esta fase es tan importante) uno de los puntos fuertes a conocer y controlar el contenido porque se trata de motivar y fidelizar el talento (con logros, expresión de las áreas que abarca, personal que la compone, trabajos que realiza etc.)

Podemos presentar un proyecto innovador, alentar el trabajo de algún departamento concreto,  o la presentación de nuestra actividad en cifras, temas que incluyan material interesante para cualquier empleado, como artículos específicos que den fe del trabajo concreto realizado.

Lo habitual son alguna entrevista con un directivo que explique la política empresarial, algún acuerdo o éxito logrado recientemente, insertar algún artículo, que resulte ameno, sobre alguno de los productos o servicios que se prestan, eventos que se vayan a realizar, cifras concretas en positivo etc.

Una magnífica forma de integrar y motivar a nuestros empleados es permitirles publicar periódicamente en la revista sobre algún tema relacionado con su trabajo, que llevará inserta una fotografía de su autor y su nombre y puesto en la empresa. Queremos alinear al empleado con la compañía.

Una vez hecho todo esto, ya “sólo” nos queda estructurarlo mediante un buen trabajo de diseño gráfico. Los contenidos, generalmente, al ser corporativos, nos los dará el cliente, si bien es necesario revisarlo todo minuciosamente antes de incorporarlo a nuestro esqueleto.

Realizado el esqueleto, comienza el momento del diseño, que es, una de las partes más bonitas por la creatividad que implica, iniciándolo por la importancia del logo (entendiendo que el cliente ya cuenta con su propia identidad corporativa, tanto  en redes como físicamente).

A partir de ahí la portada es esencial, llamativa, con un tipo de letra y colorido que vaya acorde con la propia compañía, que sea representativa y que se identifique perfectamente a nuestro cliente y el empleado o ejecutivo sienta el pellizco de que eso tan chulo un poco suyo.

Como hemos dicho, partimos de una serie de contenidos, y por otro lado el proceso gráfico. Tanto los valores corporativos e informativos del contenido de la revista son esenciales, como el hecho de que el ensamblaje gráfico tenga un estilo acorde, igual de dinámico o de serio, dependiendo de lo que queramos transmitir.

Podemos ser más imaginativos, más armoniosos, con colores concretos, siempre escogidos, con fotografías concretas y un tratamiento adecuado de la imagen corporativa de la revista, con su sello de distinción. Completamente coherentes.

Resuelta la cuestión del estilo, las fuentes, el tamaño, los colores, el número de hojas, el formato, la inserción de las fotografías y artículos, si se insertan referencias a clientes… la maquetación debe reparar en todos los detalles y escoger las mejores herramientas y procesos.

Todo el proceso está pensado para crear valor dentro de la empresa y que sus miembros compartan la misma filosofía corporativa, así retendremos el talento, y obtendremos una mayor eficiencia, lo que abundará en un  crecimiento sostenido, compartiendo riesgos, el cumplimiento de metas y mejorando la comunicación e integración entre distintas áreas.

Implantar una cultura corporativa requiere de la integración de todos los procesos para obtener lo que buscamos: unos empleados contentos e implicados y cohesionados entre ellos y con la dirección, conforman una empresa rentable y eficiente y fuertemente posicionada en el mercado.

Tengamos en cuenta que la alta rotación de empleados por no tener una correcta alineación corporativa, genera desconfianza en el cliente final, pudiendo llevarnos a la pérdida no sólo de efectivos importantes sino de clientes esenciales.

Cualquier acción corporativa debe estar perfectamente pensada y perfilada, planificada, y ejecutada, especialmente cuando se trata de plasmarlo todo en una revista debe dejarse en manos de profesionales del sector. Si no queremos meter la pata en algo tan serio, zapatero a tus zapatos.