Es cierto que los tiempos han cambiado y las redes sociales o WhatsApp se han convertido en vías de comunicación habituales de grandes acontecimientos personales y familiares. Sin embargo, hay cosas que permanecen inalterables porque las nuevas tecnologías no son capaces de imitar el toque de encanto, elegancia y distinción de lo más tradicional. Y ese es el caso de las invitaciones de boda.

Su diseño es, tal vez, una de las primeras decisiones que cualquier pareja debe tomar. Un aspecto complicado porque las invitaciones de boda son mucho más que eso: son el reflejo de la personalidad de los novios, del tipo de enlace que van a protagonizar y también un recuerdo de un momento vital compartido. Por eso, es importante cuidar cada detalle.

1. Una pareja, un estilo

El mundo del diseño es, hoy en día, casi inabarcable. Prácticamente todo lo que una pareja desee para sus invitaciones de boda se puede conseguir con las nuevas técnicas de impresión. De esta forma, lo primero debe ser siempre elegir el estilo: clásico, sofisticado, minimalista, atrevido, etc.

En ello tendrá que ver, por supuesto, el tipo de celebración. Evidentemente, una celebración temática solo con amigos y familia exige unas invitaciones mucho más atrevidas que cuando se trata de un enlace tradicional.

2. Los primeros esbozos

Una vez que se ha decidido el estilo, llega el momento realmente complicado: el diseño. Los más clásicos optan por tarjetones sencillos, sin motivos decorativos, solo con la información básica del enlacie y en colores neutros. Pero en invitaciones de boda más originales se pueden incluir todo tipo de decoración o fotografías, jugar con colores llamativos o incluso optar por tarjetas de formas nada convencionales.

Como en casi todo, lo mejor es el ensayo prueba-error. Gracias a los programas informáticos hoy en día es muy fácil jugar con diferentes elementos de diseño hasta dar con las invitaciones de boda perfectas para cada pareja.

3. Cuestiones importantes

Las invitaciones de boda pueden ser todo lo vistosas y llamativas que se desee o todo lo simples que un enlace formal requiere. Pero hay una cuestión a la que se debe prestar especial atención: la información.

Dejando a un lado si se quiere ser más o menos espontáneo en la redacción, hay aspectos que no se deben pasar por alto. El primero es que las invitaciones de boda deben tener todos los datos imprescindibles: nombre de los novios, por supuesto; fecha, hora y lugar del enlace; mapa o referencias para llegar hasta el lugar en el que se va a celebrar; si es necesario llevar una vestimenta específica; si los invitados disponen de transporte, etc.

Y no basta con que las invitaciones de boda tengan aquella información imprescindible para los invitados. Además, deben ser fácilmente legibles. Para ello, el tipo, el tamaño y el color de la fuente es esencial. Hay letras realmente bonitas y de estilos muy diversos, pero no todas se leen con la misma facilidad.

4. El toque final

El diseño de las invitaciones de boda depende también del soporte elegido y de la calidad de impresión. Lo más clásico es optar por papel verjurado, sin embargo, hay otras posibilidades: papel de fibra de algodón, glassine (semitransparente), papel reciclado, de lino, etc. Elegir el tipo de papel, así como entre acabado brillo, satinado o mate, dependerá en buena medida del estilo elegido.

Y, finalmente, quedaría la impresión, el toque definitivo para las invitaciones de boda. En este sentido, lo más sencillo es la impresión offset o digital, pero las técnicas en relieve o termografía permiten dar forma a diseños especialmente atractivos.

Llegados a este punto, solo dos consejos más. El primero: imprimir una prueba de las invitaciones de boda para ver el resultado antes de pedirlas. El segundo: ponerse siempre en manos de empresas especializadas, como es el caso de Didot.